Se llama Pau, y ha revolucionado el mundo científico. El probable antepasado común del hombre y los grandes simios sigue bajo la lupa de los paleontólogos catalanes.
El hallazgo de 83 huesos y un pequeño cráneo en Els Hostalets de Pierola (Barcelona) ha atrasado el reloj de la evolución humana hasta al Mioceno Medio, es decir, 13 millones de años. Pertenecían a un ejemplar de Pierolapithecus catalaunicus, posible antepasado común de los grandes simios -chimpancés, orangutanes y gorilas- y del ser humano. Su descubridor, el profesor Salvador Moyà-Solà, nos los ha mostrado en su laboratorio del Institut Paleontològic Miquel Crusafont, en Sabadell.
En realidad, Pau (nombre que significa paz y Pablo en catalán) es un simio en todos sus aspectos, pero presenta características físicas similares a las nuestras.

-La clave está en las escápulas -explica Moyà-Solà, mientras saca de un cajón el cráneo original del primate-. Estaban ubicadas en su espalda, cerca de los hombros, y no a los lados del tórax, como es la norma de los animales cuadrúpedos. Por eso movía Pau los brazos igual que nosotros; fue aquella, quizá, la primera gran transformación en la morfología de su cuerpo simiesco, la que llevaría trece millones de años después hasta el hombre moderno.
Gracias a la dimensión de sus dientes, se descubrió que era un macho adulto de poco más de un metro, con un peso de unos 35 kilos, que se alimentaba sobre todo de fruta, insectos y animales de pequeño tamaño.
-Tenía un espacio muy plano entre los ojos -continúa -. Estos se hallaban prácticamente en la misma línea de la nariz, por lo que veía en todas las direcciones y conseguía calcular perfectamente las distancias.
A la espera de revelaciones sobre nuestro presunto y remoto antepasado, la comunidad científica observa con interés y esperanza el yacimiento de Els Hostalets. Una vez recuperados y estudiados, sus abundantes fósiles podrían servir para reconstruir el ambiente donde vivió el Pierolapithecus.
-Para hacerlo, alguien debería financiarnos... -bromea Moyà-Solà.
Ya hay quien ha contestado a la llamada: la National Science Foundation, de Estados Unidos, aportará 11.220 euros anuales hasta 2007. Con esta ayuda, el equipo de investigadores catalanes podrá participar en un gran proyecto de búsqueda de los orígenes del hombre, promovido por la también estadounidense Universidad de Berkeley, en el que participan catorce países del mundo.
fuente ==> http:\\www.georevista.es