Voy a empezar el lunes con una noticia que nos alegra a todos. Animo campeón
Sepang ha bautizado a un nuevo líder. Alonso llegó como tercer clasificado y con las credenciales de un pilotaje de fábula en Australia y abandona Malaisia con la vitola de primer candidato a recoger la corona de Michael Schumacher en esta temporada. Con la segunda victoria de su historial, Fernando escribe otro hito en su currículum, la condición de primer clasificado del Mundial de pilotos, toda una gesta histórica en el contexto del automovilismo español. Sólo le falta el título de mejor piloto y, con actuaciones como la de ayer, el cetro mundial no debería demorarse demasiado.
Es el segundo triunfo en sus tres años de fórmula 1 pero, a diferencia del conquistado en Hungaroring en el 2003, el de Sepang no parece una anécdota de temporada, sino la primera de varias alegrías a Renault en el 2005. Y de paso, a los aficionados españoles.
Como había ocurrido en Hungría hace año y medio, ayer Fernando Alonso también gestó su triunfo en solitario, partiendo desde la pole position tras dominar las dos sesiones de entrenamientos. Aguantó el empuje de su ex compañero Trulli en el tramo inicial, pero no tardó en marcar vueltas rápidas en un asfalto libre de obstáculos. En la vuelta 26 ya aventajaba en doce segundos al Toyota. Y todo ello pese a reconocer que su monoplaza no se movía con la misma alegría que en Albert Park.
Por detrás, los mejores del 2004 se arrastraban por Sepang. Los motores de BAR-Honda rompían casi en el mismo minuto, como si se hubieran programado para fracasar. Y los Ferrari continúan viviendo un calvario. Barrichello no acabó y Schumacher tuvo que conformarse con la satisfacción de no dejarse arrebatar la séptima plaza ante Klien. Llegó a más de un minuto del ganador.
A 17 vueltas del final, Fernando Alonso hizo el último ingreso en boxes. El equipo respondió con rapidez, aunque la ventaja permitía trabajar sin estrés. Sólo la mala suerte podía separar al español de su segundo triunfo y del liderato, algo permitido por el abandono de Fisichella. La bandera ajedrezada se removió en honor de Alonso mientras Briatore le decía por radio lo que todos piensan, incluido en Ferrari: «Fernando, you are the number one».
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